Luego de la afirmación del fiscal especial para el Rusiagate, Robert Mueller, acerca de la existencia de pruebas sobre la injerencia rusa en la elección estadounidense de 2016, la respuesta de Rusia no tardó en llegar.
«Seguimos sin ver pruebas sustanciales de que alguien interviniera en los asuntos internos de Estados Unidos», afirmó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov. Según él, la imputación hecha por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre empresas rusas que supuestamente habrían invertido grandes sumas de dinero en apoyo a hackers es, no tiene fundamentos porque considera “absurdo” creer que las mismas podrían haber vulnerado al multimillonario sistema de seguridad estadounidense.
Un capítulo más de una historia que parece no tener fin.
Con información de: Europapress.