En el marco de la escalada de la tensión por la movilización de tropas rusas hacia las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk, Kiev fue víctima de un ciberataque que afectó los sitios de internet del Gobierno, el Parlamento y distintas entidades bancarias. El ministro de Transformación Digital ucraniano, Fedorov Mykhailo, confirmó el ataque.
El desarrollo vertiginoso de la situación derivó en que el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa que asesora a Volodimir Zelenski aprobara la declaración del estado de emergencia a nivel nacional por un plazo de 30 días. Las regiones separatistas reconocidas por Vladimir Putin quedaron exceptuadas de la medida que aún debe ser aprobada por el Parlamento. El legislativo ucraniano ya aprobó un anteproyecto que estipula que los ciudadanos que poseen armas de fuego pueden utilizarlas en defensa propia.
Esta semana, un soldado ucraniano murió y otros seis resultaron heridos a causa de los bombardeos. A la luz de ello, Kiev instó a sus aliados a golpear con sanciones y ejercer cada vez más presión sobre Rusia para frenar el avance de Putin. El ministro de Asuntos Exteriores, Dmytro Kuleba, subrayó que hay que golpear más, más duro, y ahora.
El martes, Washington, Bruselas y Londres anunciaron las primeras medidas en represalia por la orden de movilización dictada por el Kremlin. Distintas figuras que integran la cúpula política y militar rusa han sido señalados junto a empresarios prominentes ligados a Moscú. Las medidas también alcanzan a algunas entidades financieras. Además, confirmaron que están trabajando en la definición de sanciones adicionales. En respuesta a los castigos de Occidente, Putin advirtió que los intereses de Rusia no son negociables.