Las tecnologías nuevas y emergentes, como la inteligencia artificial conversacional, los deepfakes y el metaverso, podrían ser utilizadas por terroristas y extremistas para radicalizar y reclutar adeptos a su causa, según ha advertido Europol.
La organización policial lanza esta advertencia en su Informe sobre la situación y las tendencias del terrorismo en la UE (TE-SAT) 2023, publicado ayer.
Aunque la amenaza del metaverso aún está en el horizonte, dada su temprana fase de desarrollo, las aplicaciones P2P descentralizadas utilizadas para la propaganda ya están causando problemas a las fuerzas de seguridad, ya que son más difíciles de moderar e investigar, según Europol.
El entorno en línea rebaja el listón para entrar en el mundo del terrorismo y el extremismo, amplía el abanico de personas que pueden verse expuestas a la radicalización y aumenta la imprevisibilidad del terrorismo y el extremismo, añade el informe.
Europol también señaló el uso potencial de deepfakes, realidad aumentada e IA conversacional para mejorar la eficacia de la propaganda terrorista. Tanto estas tecnologías como las herramientas de IoT también pueden desplegarse en «tareas más prácticas, como el manejo a distancia de vehículos y armas utilizados en atentados o la creación de campos de entrenamiento virtuales», señaló.
Si bien estas tecnologías emergentes están muy presentes, las herramientas actuales que ya explotan los grupos terroristas y extremistas son las plataformas de mensajería cifrada de extremo a extremo (E2EE) y las plataformas adyacentes a los juegos con fines de reclutamiento y difusión de propaganda.
Tanto los grupos terroristas islámicos, como el EI, como los extremistas de derechas explotan estas últimas, creando grupos en aplicaciones de comunicación de juegos y «utopías extremistas dentro de videojuegos populares» para atraer a los reclutas más jóvenes.
Según Europol, las divisas digitales también contribuyen a financiar estos grupos manteniendo el anonimato de quienes aportan los fondos.
En 2022, se registraron en la UE 28 atentados consumados, fallidos o frustrados, en los que perdieron la vida cuatro personas.







