La Operación Jackal IV identificó 263 sospechosos y bloqueó millones en activos vinculados a estafas de inversión y sextorsión coordinadas desde África Occidental.
Interpol anunció el martes los resultados de la Operación Jackal IV, una intervención coordinada contra grupos criminales organizados de África Occidental que resultó en 58 arrestos y la identificación de 263 sospechosos. El objetivo central fue Black Axe, una organización jerárquica estructurada que genera miles de millones de dólares anuales en ganancias criminales desde operaciones distribuidas en docenas de países. Los líderes del grupo son nacionales nigerianos, según confirmó Europol a principios de año tras una serie de arrestos en enero vinculados a estafas adversary-in-the-middle, compromiso de correo empresarial, lavado de dinero y tráfico de vehículos.
La operación se enfocó en rastrear flujos financieros ilícitos a través de fronteras, desmantelar infraestructura de lavado y localizar objetivos de alto valor. Los resultados preliminares revelan un patrón de operaciones descentralizadas pero coordinadas: call centers de inversión fraudulenta en Europa del Este, sindicatos de estafas románticas en Sudáfrica, redes Crime-as-a-Service en América Latina y estructuras de lavado paneuropeas que movilizan cientos de miles de euros en cientos de transacciones.
Rumania: el call center que prometía retornos en criptomonedas
Autoridades rumanas desmantelaron un grupo que operaba estafas de inversión desde un call center, prometiendo altos retornos en acciones o criptomonedas. Los pagos de las víctimas se redirigían a billeteras electrónicas controladas por los operadores. La policía estimó el valor total del esquema en 143 millones de euros (aproximadamente 166 millones de dólares). Se arrestaron 11 personas y se incautaron aproximadamente 330.000 euros (379.000 dólares) en efectivo y criptomonedas, seis propiedades y varios relojes de lujo.
El modelo operativo replica estructuras ya documentadas en operaciones previas de Interpol: infraestructura física mínima, scripts de persuasión estandarizados y rutas de extracción de fondos que atraviesan múltiples jurisdicciones antes de consolidarse. La escala del fraude sugiere operación sostenida durante meses, con víctimas distribuidas en varios países europeos.
Sudáfrica concentra la mayor cantidad de arrestos
39 de los 58 arrestos ocurrieron en Sudáfrica, donde la policía allanó siete sitios en Johannesburgo vinculados a un sindicato que dirigía estafas románticas y de inversión contra jubilados en países de habla inglesa. Los investigadores incautaron 2,67 millones de dólares y bloquearon 257 cuentas bancarias. La concentración de actividad en Johannesburgo refuerza el patrón observado en operaciones anteriores: Black Axe establece nodos operativos en jurisdicciones con infraestructura financiera desarrollada pero supervisión fragmentada.
Las estafas románticas dirigidas a jubilados combinan ingeniería social prolongada con presión financiera gradual. Las víctimas suelen realizar múltiples transferencias antes de reconocer el fraude, y la vergüenza asociada reduce significativamente las tasas de denuncia. El bloqueo de 257 cuentas bancarias indica una red de mulas financieras extensa, probablemente reclutadas mediante ofertas de trabajo fraudulentas o coerción.
Argentina identifica 196 personas en red Crime-as-a-Service
Autoridades en Argentina identificaron 196 personas vinculadas a una red Crime-as-a-Service que proveía dominios web y soporte de lavado a grupos de África Occidental, realizando 17 arrestos. Este hallazgo documenta la expansión de Black Axe hacia América Latina no como mercado de víctimas sino como proveedor de infraestructura criminal. El modelo Crime-as-a-Service permite a grupos africanos tercerizar componentes técnicos y financieros de sus operaciones, reduciendo exposición directa y complicando la atribución.
La identificación de 196 personas sugiere una red de facilitadores locales más amplia que los 17 arrestados, probablemente incluyendo desarrolladores web, operadores de servicios de remesas informales y administradores de cuentas bancarias. Para Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos con sectores fintech en crecimiento y regulación todavía en desarrollo, el riesgo es doble: ser tanto mercado de víctimas como proveedor involuntario de infraestructura para fraudes dirigidos a otras regiones. La dependencia regional de plataformas de pago digitales con verificación de identidad variable facilita la creación de cuentas mula a escala.
Sextorsión contra adolescentes: el giro más reciente del grupo
Los investigadores notaron el enfoque creciente del grupo en sextorsión, con víctimas tan jóvenes como 14 años. Los operadores contactan adolescentes en redes sociales, los coaccionan para tomar imágenes explícitas y luego exigen pago para mantener el material privado. Este patrón replica tácticas documentadas por otras agencias, pero la integración dentro de la estructura de Black Axe indica profesionalización: scripts de contacto, umbrales de pago estandarizados y rutas de extracción de fondos ya establecidas.
La sextorsión contra menores presenta desafíos de investigación distintos a las estafas financieras tradicionales. Las víctimas rara vez denuncian por miedo o vergüenza, y cuando lo hacen, el material comprometedor ya circuló o se usó como palanca para extorsiones adicionales. La edad de las víctimas complica además la respuesta legal, ya que la posesión del material constituye delito en muchas jurisdicciones incluso para los investigadores.
En Italia, una persona fue identificada en conexión con una red de lavado de dinero paneuropea construida sobre empresas fantasma, servicios de remesas y retiros en efectivo. Una sola cuenta movió 845.000 euros (736.000 dólares) a través de 560 transacciones. El volumen de transacciones por cuenta sugiere automatización o dedicación exclusiva, y la distribución geográfica de los retiros indica coordinación entre múltiples operadores en distintos países.
Nuestro análisis
La Operación Jackal IV confirma un patrón que Interpol ya documentó en 2024, cuando una operación similar resultó en 300 arrestos, 3 millones de dólares en activos incautados y 720 cuentas bancarias bloqueadas. La comparación año contra año muestra reducción en arrestos (de 300 a 58) pero mantenimiento de la escala de incautaciones financieras, lo que sugiere dos posibilidades no excluyentes: mayor precisión en la selección de objetivos de alto valor o adaptación de Black Axe hacia estructuras más descentralizadas y difíciles de desarticular completamente.
El hallazgo más significativo no está en los arrestos individuales sino en la geografía de la operación. La presencia documentada de infraestructura Crime-as-a-Service en Argentina, combinada con la concentración de actividad de lavado en Europa y operaciones de estafa en Sudáfrica, revela un modelo de negocio criminal genuinamente transnacional: generación de ingresos en un continente, lavado en otro, infraestructura técnica en un tercero. Este diseño complica la respuesta legal porque cada jurisdicción ve solo un fragmento del esquema completo, y la coordinación internacional —como demuestra esta operación— requiere meses de preparación para intervenciones que los grupos pueden reconfigurar en semanas.
Lo que todavía no se sabe es cuánto de la estructura financiera de Black Axe sobrevive estas operaciones. Los 263 sospechosos identificados pero no arrestados representan la próxima capa de investigación, pero también la próxima generación de operadores si las condiciones estructurales que permiten estos esquemas —verificación de identidad débil en plataformas digitales, fragmentación regulatoria entre jurisdicciones, asimetría entre velocidad de innovación fintech y capacidad de supervisión— no cambian en paralelo. ¿Cuántas operaciones Jackal se necesitan antes de que el costo operativo para Black Axe supere las ganancias que justifican la estructura?