NIST fijó 2030 como límite para deprecar RSA-2048 y ECC P-256, pero el riesgo no empieza cuando llegue la computadora cuántica: empieza hoy, con cada dato sensible que viaja por un canal que un adversario puede capturar y almacenar.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos publicó el plan de transición hacia criptografía post-cuántica como NIST IR 8547, con fechas concretas: RSA-2048 y ECC P-256 quedan deprecados en 2030 y eliminados por completo de los estándares en 2035. En agosto de 2024, NIST finalizó tres estándares FIPS — ML-KEM para encapsulación de claves, ML-DSA y SLH-DSA para firmas digitales — y tiene previsto publicar un cuarto, FN-DSA (basado en el algoritmo FALCON, designado FIPS 206), antes de fin de año. La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya exige que los sistemas de seguridad nacional adopten criptografía resistente a cuántica para nuevas adquisiciones a partir de 2027. El Centro Nacional de Ciberseguridad del Reino Unido dividió la transición en tres fases: identificación y planificación hasta 2028, actualizaciones de alta prioridad de 2028 a 2031, y migración completa entre 2031 y 2035.
Por qué el adversario no necesita una computadora cuántica hoy para amenazarte mañana
El modelo de amenaza que justifica la urgencia no es la llegada de una computadora cuántica criptográficamente relevante — es el ataque de cosecha ahora, descifrado después. Un actor estatal o un grupo criminal con recursos no necesita capacidad de descifrado hoy: necesita capacidad de almacenamiento y acceso a tu tráfico cifrado, ambos disponibles ahora mismo. Captura el tráfico, lo almacena durante años y lo descifra retroactivamente el día que exista una computadora cuántica capaz de romper RSA-2048 o ECC P-256. Un registro de transacción con ventana de retención de dos años no corre riesgo bajo este modelo. Un repositorio de código fuente, un secreto comercial con vigencia de una década o material clasificado de gobierno sí lo corren, y para muchas organizaciones ese escenario ya está en curso.
El teorema de Mosca compara tres variables: tiempo de migración (X), tiempo de confidencialidad de datos (Y) y tiempo estimado de existencia de computadora cuántica criptográficamente relevante (Z). Cuando X más Y supera a Z, la exposición ya existe, se haya notado o no. Para organizaciones con datos que necesitan confidencialidad por treinta, cuarenta o cincuenta años — registros médicos, datos financieros, información clasificada — la ventana de confidencialidad se extiende hasta bien entrada la década de 2070. Si alguno de esos datos viaja hoy por canales que un adversario puede interceptar, la frase «las computadoras cuánticas están a una década de distancia» deja de ser razón para esperar y se convierte en la razón por la que ya estás atrasado.
Qué implica migrar cuando el inventario criptográfico es más grande de lo que creés
Tratar la migración post-cuántica como un ciclo de parcheo — reemplazar un algoritmo, enviar una actualización, seguir adelante — es el error más frecuente. Migrar significa localizar cada algoritmo en cada protocolo, en cada dispositivo, a través de cada producto en la cadena de suministro, y reemplazarlo sin romper la interoperabilidad con todos los demás que atraviesan la misma transición en su propio calendario. El primer paso es descubrimiento, porque es la pieza que toda organización subestima. Se necesita un inventario real de dónde están corriendo RSA, ECC y otros algoritmos vulnerables a cuántica: en configuraciones TLS, procesos de firma de código, túneles VPN, firmware embebido y bibliotecas de terceros que la organización no escribió y puede no controlar completamente. Casi todo proyecto de descubrimiento termina encontrando criptografía que el cliente había olvidado que existía.
El objetivo arquitectónico es agilidad criptográfica, no una corrección única. Migrar una vez y esperar que la próxima transición sea más suave no es una estrategia, porque habrá una próxima transición. Construir sistemas donde intercambiar un algoritmo no requiera reconstruir la infraestructura circundante significa abstraer operaciones criptográficas detrás de interfaces que no codifiquen un algoritmo específico de forma rígida, y levantar gestión de claves que pueda ejecutar algoritmos clásicos y post-cuánticos en paralelo durante el período de superposición. La priorización debe seguir sensibilidad de datos y tiempo de exposición, no conveniencia o facilidad de implementación. Los sistemas que contienen datos con ventanas de confidencialidad largas necesitan moverse primero. Los endpoints TLS públicos que transportan tráfico vulnerable a cosecha ahora, descifrado después también merecen atención temprana, porque ese es el tráfico que con mayor probabilidad ya está almacenado en el sistema de otra persona.
Dónde América Latina enfrenta el mismo problema con menos margen de maniobra
La dependencia de infraestructura criptográfica heredada en América Latina replica el problema global, pero con menos capacidad instalada para ejecutar migraciones complejas en ventanas de tiempo ajustadas. Sectores como banca, salud y gobierno en países como Brasil, México, Argentina y Colombia operan sobre sistemas que todavía corren RSA-2048 en endpoints críticos — desde autenticación de usuarios hasta firma de transacciones financieras — sin inventarios criptográficos completos ni planes de migración documentados. La coordinación con proveedores internacionales agrega fricción: muchas organizaciones latinoamericanas dependen de software y hardware de terceros cuyas hojas de ruta post-cuánticas no están alineadas con los plazos de NIST, y la capacidad de negociación para acelerar esas actualizaciones es limitada.
El riesgo de cosecha ahora, descifrado después no discrimina por región, pero la exposición estructural en América Latina es mayor en sectores donde la retención de datos sensibles es larga y la capacidad de respuesta técnica es más lenta. Un sistema de historia clínica electrónica en Brasil que almacena datos con confidencialidad requerida por treinta años, o un sistema de infraestructura crítica en México que depende de autenticación basada en ECC P-256, enfrentan el mismo horizonte de amenaza que sus pares en Estados Unidos o Europa, pero con menos recursos dedicados a criptografía y menos experiencia interna en migraciones de esta escala. No es un problema de conciencia — es un problema de capacidad y priorización en contextos donde la ciberseguridad todavía compite por presupuesto con necesidades operativas más visibles.
Nuestro análisis
La transición post-cuántica no es un evento futuro — es un proceso que debería haber empezado hace años, y la ventana para ejecutarlo sin exposición retroactiva ya se cerró para cualquier organización que maneje datos con confidencialidad de largo plazo. NIST entregó estándares finalizados en agosto de 2024 después de ocho años de trabajo, y las fechas de 2030 y 2035 no son objetivos aspiracionales: son límites duros que marcan el fin del soporte para algoritmos que todavía sostienen la mayor parte de la infraestructura criptográfica global. La NSA ya movió su línea a 2027 para sistemas de seguridad nacional, y el NCSC del Reino Unido estructuró su transición en fases que terminan en 2035, lo que significa que las organizaciones que empiecen a planificar en 2026 ya están trabajando contra un calendario comprimido.
El patrón que se repite en cada conversación sobre este tema es el mismo: alguien menciona computadoras cuánticas, alguien más dice «eso es dentro de diez años», y el tema se pospone hasta el próximo ciclo presupuestario. Pero el reloj que importa no mide cuándo llega una computadora cuántica — empezó a correr el día que la organización envió por primera vez datos sensibles por un canal que un adversario podía capturar y almacenar. La pregunta no es si tu organización tiene datos que un actor estatal o criminal querría descifrar en el futuro. La pregunta es cuánto de ese tráfico ya está almacenado, esperando, y cuánto tiempo te queda antes de que la capacidad de descifrarlo retroactivamente se vuelva operativa. ¿Cuántas organizaciones en América Latina pueden responder esa pregunta hoy con datos en lugar de con suposiciones?