Un reciente análisis de Kaspersky ICS CERT reveló que los ataques a sistemas industriales críticos continúan con alta frecuencia, evidenciando que más del 20% de infraestructuras esenciales, incluyendo componentes del sector energético, fueron blanco de malware durante 2025. Aunque la cifra muestra una leve disminución con respecto a trimestres anteriores, sigue indicando una presión constante sobre redes eléctricas, automatización y sistemas OT (tecnología operativa). La digitalización y la interconexión de procesos industriales, si bien aumentan eficiencia operacional, también multiplican las superficies de ataque para adversarios que explotan proveedores, relaciones de confianza y tecnologías híbridas.
Este escenario confirma que la ciberseguridad industrial —y en particular la energética— ya no puede considerarse un desafío técnico aislado, sino un vector estratégico que requiere inversión sostenida, adopción de prácticas de defensa en profundidad y protocolos de respuesta ante incidentes bien entrenados. Los ataques a componentes eléctricos, la automatización de plantas y la integración de IoT (Internet de las Cosas) en redes energéticas generan consecuencias que van más allá de la integridad de sistemas: pueden impactar la continuidad del servicio, la seguridad física y la economía regional.