Según investigadores de Dvuln, ladrones de información han robado las credenciales bancarias de más de 30.000 australianos.
La empresa de pruebas de penetración realizó un análisis de los registros de los ladrones de información entre 2021 y 2025, que identificó las credenciales bancarias individuales de los clientes de cuatro importantes bancos australianos.
En cada uno de los bancos, que Dvuln no ha identificado, se observó un aumento constante en el número de credenciales robadas entre 2021 y 2023, antes de una ligera disminución en 2024.
Los hallazgos destacan el creciente impacto de los ladrones de información en el panorama de la ciberdelincuencia. Su uso permite a los actores de amenazas obtener acceso no autorizado a diversos servicios sin vulnerar las propias instituciones.
En el sector financiero, esto facilita actividades maliciosas como el robo de cuentas, las transacciones fraudulentas y el fraude financiero basado en la identidad.
Como resultado de esta tendencia, sectores como el financiero no solo deben proteger sus propias redes, sino también garantizar la integridad de las cuentas de los clientes que interactúan con sus activos digitales.
Los ladrones de información son variantes de malware diseñadas para infectar dispositivos de consumidores y recopilar credenciales, cookies de autenticación e información financiera.
Estos datos robados se venden en mercados de ciberdelincuencia, lo que permite a los intermediarios de acceso obtener acceso inicial a organizaciones o cuentas de usuarios individuales.
A menudo, una vez establecido el acceso, se empaqueta y se vende a operadores de ransomware u otros actores de amenazas que requieren puntos de infiltración empresariales. Esta venta puede incluir información detallada, como la arquitectura del sistema, la seguridad de los endpoints y las posibles rutas de movimiento lateral.
Los investigadores advirtieron que los ladrones de información modernos han evolucionado más allá de las simples contraseñas para eludir la autenticación multifactor (MFA).
Esto se debe a que ahora pueden capturar cookies de autenticación que se pueden utilizar para acceder a la sesión ya autenticada de un usuario.
Dado que la protección mediante MFA generalmente solo se produce en el inicio de sesión inicial, las acciones posteriores se autorizan mediante cookies o tokens. Cuando los ladrones de información recopilan estos tokens, están robando la autenticación que ya ha superado la verificación de MFA.
Los investigadores añadieron que los controles de seguridad tradicionales, diseñados para defenderse de ataques directos a la infraestructura organizacional, son ineficaces contra el modelo de robo de información.
Establecieron las siguientes acciones para que las instituciones financieras aborden esta amenaza:
Mejorar los controles más allá de la MFA, como implementar la evaluación continua de acceso para las sesiones de usuario.
Reforzar la autenticación para transacciones de alto riesgo, incluso dentro de sesiones autenticadas.
Crear procesos para identificar e invalidar tokens de autenticación potencialmente comprometidos.
Desarrollar campañas de concienciación dirigidas a los clientes sobre los riesgos del malware de robo de información.