Un balance de los principales ciberataques de 2025 revela un año marcado por incidentes de alto impacto, con filtraciones masivas de datos, ataques de ransomware a gran escala y compromisos de cadenas de suministro. Empresas multinacionales, instituciones educativas y organismos públicos figuraron entre los blancos más afectados. El análisis muestra que los atacantes combinaron técnicas tradicionales con nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial y automatización.
El informe señala que ya no se trata solo de causar interrupciones, sino de maximizar el daño económico, reputacional y político. Muchos ataques estuvieron acompañados de campañas de desinformación o extorsión pública. Para los expertos, el panorama confirma que la ciberseguridad debe abordarse como un riesgo sistémico y no únicamente técnico, integrando prevención, respuesta y recuperación dentro de una estrategia de gestión integral.