El Gobierno de México lanzó el Plan Nacional de Ciberseguridad 2025–2030 como respuesta al fuerte aumento de incidentes digitales registrados en los últimos años. Según cifras oficiales, los ciberataques crecieron cerca de un 78%, afectando tanto a organismos públicos como a empresas privadas. El plan propone una estrategia integral que combina fortalecimiento institucional, desarrollo de capacidades técnicas y cooperación con el sector privado y la academia. Entre sus ejes centrales se incluyen la protección de infraestructuras críticas, la formación de talento especializado y la creación de marcos normativos más claros.
La iniciativa busca además posicionar a la ciberseguridad como un asunto de seguridad nacional y desarrollo económico. El documento destaca la importancia de la cooperación internacional frente a amenazas transnacionales como el ransomware y el espionaje digital. Analistas señalan que el desafío principal será la implementación efectiva del plan y su sostenibilidad a largo plazo, en un contexto donde la transformación digital avanza más rápido que las capacidades estatales de defensa y regulación.