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EE.UU. prohíbe DeepSeek en agencias federales — 87 días de silencio entre firma y publicación

El Departamento de Seguridad Nacional ordenó la exclusión total de productos de la firma china, incluyendo herramientas de terceros que usen sus implementaciones, bajo una ley de 2018 que no exige plazos de publicación.
Alerta

El Departamento de Seguridad Nacional ordenó la exclusión total de productos de la firma china, incluyendo herramientas de terceros que usen sus implementaciones, bajo una ley de 2018 que no exige plazos de publicación.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) ordenó el 24 de julio de 2026 la exclusión de todos los productos y servicios de Hangzhou DeepSeek Artificial Intelligence Co., Ltd de las compras de agencias civiles federales. La orden, firmada por el secretario Markwayne Mullin bajo la Ley de Seguridad de la Cadena de Suministro de Adquisiciones Federales de 2018, recién se publicó en el Registro Federal el 20 de octubre como documento 2026-21447 — 87 días después de entrar en vigor. Durante ese período, las organizaciones afectadas tuvieron que cumplir sin acceso al texto público ni a la justificación oficial del gobierno.

La orden no se limita a productos directos de DeepSeek: alcanza también a herramientas y servicios de terceros desarrollados usando implementaciones de la firma china. El texto publicado no define qué cuenta exactamente como «implementación de DeepSeek», lo que obliga a las agencias a consultar a sus proveedores para determinar si sus productos caen bajo la prohibición. El objetivo declarado es detectar usos ocultos de modelos de DeepSeek integrados en aplicaciones, servicios o herramientas de desarrollo que las agencias ya tengan desplegadas.

Por qué DHS considera a DeepSeek un riesgo de seguridad nacional

El DHS fundamentó la exclusión en preocupaciones de seguridad nacional, alegando que los modelos de DeepSeek podrían transferir datos sensibles a China y que pueden contener malware u otras vulnerabilidades de seguridad. La propia política de privacidad de DeepSeek indica que recopila, procesa y almacena datos personales en la República Popular China. Esa declaración no constituye evidencia de actividad maliciosa, pero explica por qué las agencias estadounidenses tratan la residencia de datos y el acceso legal extranjero como riesgos materiales en el contexto de contratos gubernamentales.

La orden se emitió bajo una ley de 2018 que autoriza al DHS a excluir productos de tecnología de la información cuando representan amenazas a la cadena de suministro federal. La normativa no establece plazos para la publicación pública de estas órdenes, pero sí exige notificar a la empresa afectada y a los comités del Congreso correspondientes, además de revisar la decisión al menos una vez al año. El retraso de 87 días entre firma y publicación significa que las organizaciones tuvieron que cumplir antes de poder leer la explicación pública o ver el documento firmado.

Qué tienen que hacer las agencias y sus contratistas ahora

La prohibición no aplica a empresas privadas ni a usuarios individuales, pero sí afecta a contratistas del gobierno federal. Estos generalmente no pueden usar productos o servicios cubiertos por la orden en contratos federales, salvo que obtengan una exención — para la cual deben presentar una justificación sólida. Las agencias tienen que revisar sus sistemas para identificar productos de DeepSeek, mientras que los proveedores deben revelar qué modelos de inteligencia artificial usan, dónde procesan datos y si la información sale del entorno del cliente.

La orden entró en vigor al momento de su firma, pero los contratos existentes solo quedan cubiertos después de que el oficial de contratación los actualice formalmente. Esto genera una zona gris operativa: las agencias deben cumplir de inmediato con nuevas adquisiciones, pero la aplicación retroactiva depende de procesos administrativos internos que pueden llevar semanas o meses. Para contratistas que trabajan con múltiples agencias, la falta de claridad sobre qué constituye una «implementación de DeepSeek» complica la auditoría de su propia cadena de suministro de software.

El patrón de exclusiones tecnológicas chinas en la administración federal

Esta orden se suma a una serie de restricciones previas sobre tecnología china en sistemas federales estadounidenses, incluyendo prohibiciones anteriores sobre equipos de telecomunicaciones de Huawei y ZTE, y restricciones sobre aplicaciones como TikTok en dispositivos gubernamentales. La diferencia con DeepSeek es que la orden alcanza no solo al producto directo, sino a cualquier herramienta de terceros que use sus implementaciones — un alcance más amplio que complica la trazabilidad en cadenas de suministro de software donde los modelos de IA se integran como componentes en múltiples capas de abstracción.

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La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, se opuso a la orden, argumentando que Estados Unidos estira excesivamente el concepto de seguridad nacional y que Beijing defenderá los derechos legítimos de las empresas chinas. DeepSeek no emitió comentarios públicos inmediatos sobre la medida. La ausencia de respuesta de la empresa deja sin aclarar si planea impugnar la orden, buscar certificaciones alternativas o simplemente retirarse del mercado federal estadounidense.

Exposición en América Latina por dependencia de proveedores globales de IA

Aunque la orden solo aplica a agencias civiles federales de Estados Unidos, su impacto indirecto puede alcanzar a organizaciones en América Latina que usan herramientas de terceros desarrolladas con modelos de DeepSeek. Proveedores globales de software que atienden tanto al mercado estadounidense como al latinoamericano podrían optar por eliminar componentes de DeepSeek de sus productos para mantener la elegibilidad en contratos federales, lo que cambiaría la oferta disponible en la región sin que haya una evaluación de riesgo local equivalente.

En países como México, Brasil y Chile, donde gobiernos y empresas adoptan soluciones de IA de proveedores internacionales sin marcos regulatorios propios sobre residencia de datos en modelos de lenguaje, la falta de transparencia sobre qué implementaciones usan los productos contratados replica el mismo problema de trazabilidad que enfrenta el DHS. La diferencia es que en América Latina no existe aún una autoridad equivalente que emita órdenes de exclusión basadas en evaluaciones de riesgo de cadena de suministro, lo que deja a las organizaciones regionales dependiendo de decisiones tomadas en otras jurisdicciones sin visibilidad sobre los criterios aplicados.

Nuestro análisis

El retraso de 87 días entre la firma y la publicación de la orden expone una debilidad estructural en el marco de seguridad de cadena de suministro federal: las organizaciones afectadas tuvieron que cumplir antes de poder leer el documento que justifica la exclusión. Esto no es un error administrativo — la ley de 2018 no establece plazos de publicación — pero genera un problema de accountability: ¿cómo audita una agencia o un contratista el cumplimiento de una orden cuyo texto no está disponible públicamente? La falta de definición clara de qué constituye una «implementación de DeepSeek» agrava el problema, porque obliga a cada organización a interpretar el alcance de la prohibición sin guía técnica oficial.

El patrón que emerge de esta orden y de restricciones previas sobre tecnología china es que el gobierno estadounidense trata la residencia de datos en jurisdicciones extranjeras como un riesgo de seguridad nacional per se, independientemente de evidencia de compromiso activo. Eso puede ser una postura defensiva razonable para sistemas gubernamentales críticos, pero traslada la carga de la trazabilidad a contratistas y proveedores que no tienen visibilidad completa sobre las capas de abstracción en sus propias cadenas de suministro de software. ¿Qué pasa cuando el próximo modelo de IA prohibido está integrado en una biblioteca de código abierto que usan miles de herramientas sin documentarlo explícitamente?

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